28 de abril de 2012

Nunca ha llovido que no escampase...


La tormenta pasó a ser más amenazadora aún con la voz que salía en ese momento del informativo de turno.
Las lágrimas de la madre por el futuro del hijo brotaron de unos ojos cansados, agotados por tanto sufrimiento. Observaba con tristeza y ternura entremezcladas el flequillo juguetón de su pelo aún juvenil, lo que le hizo sonreír débilmente mientras terminaba de coser los viejos calcetines de deporte.

Nunca ha llovido que no escampase. 
Espero.

3 comentarios:

JOSE MANUEL IGLESIAS RIVEIRO dijo...

El futel de todos en realmente angustioso, solo sera bueno para los de siempre.
Un abrazo.

Sebastián Navarrete dijo...

De momento miro por la ventana y sigue lloviendo, dicen que seguirá así durante mucho tiempo. Hay quien hace negocio de la lluvia mientras que a otros les arruina la vida, sumando miseria a su miseria.

Campurriana dijo...

Se trata de una vieja maleta encontrada en la cámara de la casa de mis abuelos. Quizá hizo algún largo viaje para encontrar un modo de vida...

No sé. No quisiera ponerme pesimista en el saloncito pero entiendo esa angustia por los que vienen detrás.