3 de septiembre de 2015

EL NIÑO DE LA PLAYA



No estoy de acuerdo con la publicación de esta fotografía. No aporta nada salvo aumentar, si cabe, el dolor de los suyos. 
La muerte es lo más íntimo de una persona. La muerte de los nuestros, mucho más.


Si fuese vuestro hijo, ¿qué pensaríais?

16 comentarios:

Juan Nadie dijo...

No puedo estar de acuerdo contigo. Creo que la foto debe verse, aunque nos corte nuestras plácidas digestiones, y sobre todo deben verla los gobiernos europeos, la táctica del avestruz no sirve para resolver los problemas. A ver si despertamos, que algo tenemos que ver en lo que está ocurriendo.

Juan Nadie dijo...

Otra cosa es lo que estoy seguro que harán con la foto las tertulias televisivas hoy por la mañana.

Chaly Vera dijo...

Completamente de acuerdo, la television genera grandes dividendos con el dolor ajeno.

Abrazos

Douce y el Náufrago dijo...

La foto de Aylan Kurdi con sus 3 años y su hermano Gapil de 5, junto con su madre que también murieron en la balsa.

Por supuesto es una FOTO y algo más que esa imagen. Se puede leer de una forma o sentir según lo ve de otra persona. He pensado horas hoy de todo esto: lo veo sonriendo con su hermano y su osito de peluche y le vuelvo a ver, o más sentiéndole dentro.

Sé que para la Prensa , Internet, la Imagen es algo que forma parte de todos sus aspectos.

Para mí es algo que siento y mucho.

A este mundo le estamos dándole la vuelta y ya todo nos parece ‘natural’

Buena entrada de trabajo

Campurriana Campu dijo...

Estoy convencida de lo que digo en este pequeño fragmento. Cada vez más. A pesar de que un 99% de las personas que lo han leído y comentado no estén de acuerdo conmigo. Pienso que no se han parado a pensar en el entorno que nos rodea, en cómo somos realmente. Tampoco han meditado sobre esa pregunta final... No se han parado a pensar detenidamente o, entonces, no lo entiendo. No entiendo nada.
¿Os gustaría de verdad ver a vuestro hijo muerto danzar por páginas y páginas de redes sociales que mañana van "a otra cosa mariposa"? ¿de verdad os gustaría y de verdad creéis que esto va a cambiarnos o a enseñarnos algo nuevo, algo que no sepamos ya?

Debo reconocer que al principio me generó dudas este asunto de la conveniencia o no de la publicación de este tipo de fotos, tan conmovedoras y tan duras, porque considero que es importante hacer crujir las conciencias y éstas crujen más fácilmente tocando los puntos más sensibles de nuestro organismo.

El problema de los corazoncitos tocados es que al final generan o hacen generar demasiada carroña social, ya sin mencionar el morbo. Me refiero al populismo: demasiado populismo y demagogia y también, como no, demasiados buenistas de pacotilla que sólo buscan el aplauso fácil de un público que se lanza en picado sobre los que no echan la lagrimita social a pesar de que lo sientan igualmente o, incluso, lo sientan más que los que se pronuncian tan emotivamente y de forma tan simple, tan vacía, tan fácil. Y digo esto último porque todos somos realmente unos hipócritas que vivimos muy bien porque otros muchos en este planeta viven muy mal. Y, lo que es peor, no estamos dispuestos a ceder nada, no vaya a ser que nuestro bienestar actual y cotidiano se vaya al garete. No culpemos a los gobernantes, de los que tanto se habla hoy. No son los gobernantes porque somos todos.

Y recordaba que en una etapa de mi vida, en la que la sociedad que me rodeaba no era tan "viva", sí veía con claridad la gran utilidad de las exposiciones de fotografía de los terrores del mundo: guerras, comercios injustos, desigualdades sociales, abusos de todo tipo... En ellas, las imágenes se observaban con detenimiento, con tiempo para discusiones o debates con los que teníamos al lado; con tiempo y con un interés que se demostraba, en primer lugar, acudiendo a estos lugares en los que uno sabía de antemano cómo se iban a tratar asuntos tan delicados. Una forma de criticarnos a nosotros mismos. Respetuosa y más fructífera por ese detenimiento que ahora ya no disfrutamos debido al chorreo de desinformaciones constantes que nos ahogan, que nos vacían en cierto modo, que nos vuelven cada vez más fríos por la costumbre de rodearnos de horror cada dos tuits.

Sabemos de sobra lo que hay. Lo saben. Esta fotografía será digna de mil premios porque representa lo que somos y lo que debemos ser y, sobre todo, lo que no debemos ser. ¿Cuál es el problema? El problema es el entorno actual. Ya no existen exposiciones didácticas. Ahora esas exposiciones se han convertido en circos que cambian de escenario a la velocidad del rayo.

Ripley dijo...

No veo televisión pero imagino que ésta muerte que es mas importante que la foto que la atestigua, estará sirviendo para lo mismo -y ya es triste-, que los lios de la Esteban un suponer; los directivos de las cadenas estudiarán la cuota de pantalla, porcentajes e ingresos publicitarios, los mejores horarios para emitir y poner caras de buenos en las tertulias. Este mundo apesta pero para mí el debate es claro, sí se debe mostrar como se mostró la foto de la niña corriendo desnuda y abrasada en Vietnam o aquella tan atroz del pequeño y el buitre esperando pacientemente mientras el fotógrafo en lugar de coger al niño en brazos y tratar de hacer algo por él, quizá pensaba en la mejor manera de encuadrar y quien sabe si hasta en el Pulitzer, no se como acabó esa historia y si alguna vez lo supe lo he olvidado, en cualquier caso estas cosas, -que nunca deberian ocurrir-, tendría que servir para activar en las putrefactas mentes de los que nos dirigen algún mecanismo o resorte en el cerebro primario, que es aquel que regula las funciones mas elementales del hombre, para que se actuara como seres humanos. Y cuando digo eso quiero decir que hay que usar la bomba atómica contra esa barbarie que llaman estado islámico, mientras no se haga seremos cómplices por cobardía y seguirán llegando muchas fotos.

Por cierto ¿tendríamos la misma percepción de lo que le hicieron a Irene Villa y a su madre esos salvajes que hoy gobiernan muchos ayuntamientos sin las imagenes de televisión?, evidentemente NO, tiene que haber alguien que sea nuestros ojos porque solo a través de ellos podemos VER, sucede que Occidente no quiere hacerlo y prefiere mirar para otro lado y no lo digo por esta noticia, es algo que viene de lejos.

Juan Nadie dijo...

Bueno, todo está muy bien razonado, y se entiende perfectamente. Me gusta, porque creo que es así, cómo muestras las diferencias entre cómo se veían las mismas cosas hace unos años o ahora, que estamos inmersos en la cultura de la nada.
Pero hay alguna otra diferencia. Los desdichados padres de ese niño estarán destrozados, eso callado está dicho, pero seguramente no pondrán ninguna pega a que la foto aparezca en los medios, porque es una llamada (un grito agónico) para que quienes pueden parar esto se lo piensen un poco, al menos. En Occidente nos hemos acostumbrado a agarrárnosla con papel de fumar y ciertas cosas las intentamos esconder para que no nos turben la siesta, pero en otros países es el pan de cada día.
No voy a seguir.

Juan Nadie dijo...

Solamente transcribé esto:

Abdullah Kurdi, padre de Aylan y Galip y marido de Rihan:
Quiero que todo el mundo vea lo que nos ha ocurrido en el país al que vinimos a refugiarnos de la guerra. Queremos que el mundo nos preste atención para que puedan impedir que esto les ocurra a otros. Que ellos sean los últimos.

Campurriana Campu dijo...

Si sirve para algo, Juan, bienvenido sea. Aunque yo soy una escéptica en este sentido. Considero que era suficiente mostrar únicamente una fotografía lejana de la escena...del hombre recogiendo al niño... Quizá no impacta tanto pero...no invade tampoco esa intimidad tan íntima, valga la redundancia.

No sé...

Lo dicho. Ojalá sirva para algo toda esta exposición pública del pequeño.

Juan Nadie dijo...

Si no se muestra seguro que no sirve para nada. Si se muestra..., la verdad es que no lo sé, porque tendemos a olvidar demasiado rápidamente lo que no queremos contemplar. ¿Nos acordamos de la niña Kim Puhc, de Vietnam, rociada con napalm? ¿Nos acordamos de la combiana Omayra Sánchez? ¿Nos acordamos de aquella tremenda foto donde un guardia civil lleva en brazos a otra niña herida (le falta un pie) en el atentado de ETA contra el cuartel de Vic? ¿O de aquella foto espantosa de Kevin Carter, donde un buitre acecha a una niña sudanesa rendida por el hambre? Pues hay que acordarse.

Respeto que ciertos periódicos, y algún blog como el tuyo, no hayan querido mostrar la tristemente famosa foto, pero yo no me lo he pensado dos veces, y perdón por la autocita:

http://lamiradainmovil.blogspot.com.es/2015/09/el-fracaso-de-occidente.html

Campurriana Campu dijo...

Juan, no te has acercado demasiado al niño; ésta no es la fotografía protagonista de tantas y tantas entradas, tantos y tantos tuits...que se aproxima a una intimidad que debería quedar en intimidad, pienso yo.

También en tu post existen unas formas que recuerdan a esas exposiciones de antaño de las que hablaba en el saloncito. Cuando el respeto era respeto y el tiempo, tiempo. Cuando no saltaba cada dos por tres la imagen en primer plano del niño muerto y se mezclaba con populismos, con vacíos argumentales, con un morbo insoportable.

Es cierto. Siempre ha habido esto y siempre lo habrá. Lo que ocurre es que hoy se potencia de una manera especial por la rapidez que nos acoge y nos sobrecoge.

Que las muertes sirvan para algo. Si es así, entonces reconoceré que me he equivocado.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Comprendo tu emoción pero si yo hubiera sido director de un periódico también la habría publicado. Era necesaria. Desvela nuestra gran hipocresía.

Juan Nadie dijo...

Pues mira, Campu, tampoco voy a estar de acuerdo, lo siento. Esas fotografías que nombro aparecieron todas en primera plana en su día, si te acuerdas. Es que creo sinceramente que debe ser así, para despertar las conciencias, si es que ya no están en estado catatónico.

Campurriana Campu dijo...

En su día... Y, por ese motivo, marco las diferencias. Ese día no es el de hoy. Considero que hemos perdido cosas muy importantes.

Campurriana Campu dijo...

He vuelto a darle vueltas a este asunto y me habéis convencido. Creo que tenéis razón. La historia, con toda su crudeza, debe ser conocida.

Juan Nadie dijo...

Eso creo yo también.
De sabios es cambiar de opinión. No como la veleta, que no es el caso, sino después de meditar las cosas.