12 de octubre de 2016

El triunfo de los mediocres

Voy a volver a copiar y pegar, con actualización, una entrada que puse hace algún tiempo.
Existe una aclaración sobre ella que creo deberíais leer, por justicia hacia el autor de la columna. 
En este mundo tan rápido en el que vivimos, es lógico pensar que caeremos en mil y un ciento malentendidos.
Mis disculpas a David Jiménez.

Y, aprovechando este momento, FELIZ DÍA DE LA HISPANIDAD A TODOS.
Yo sí. Yo estoy orgullosa de ser ESPAÑOLA.

Creo que este pensamiento viene de perlas hoy también. Para meditar y hacer autocrítica...


ENTRADA PUBLICADA EL PASADO 26/01/2015 EN EL SALONCITO:

Una reflexión que comparto...

 Me la han mandado al buasap y creo que es de Forges. O eso dicen...
A ver qué os parece. 

ACTUALIZACIÓN A DÍA 12/10/2016: He recibido una aclaración sobre la autoría de este texto. Al parecer, el escritor ha sido un periodista llamado DAVID JIMÉNEZ.
Dejo enlace aquí, a quien pueda interesar.
Disculpad el malentendido. Sobre todo, mis disculpas más personales a David.
Gracias a José Luis Palma por el aviso.

De lo que no hay duda, es de que el fragmento bien merece una lectura o más...
Felicidades.




EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES
Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.
Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.
Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.
Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.
Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.
Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.
- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente
basura.
- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.
- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.
- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.
- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.
- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.
- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo”. 

4 comentarios:

Miguel dijo...

Totalmente de acuerdo. Es más, creo que el autor es demasiado benévolo al usar un calificativo tan suave como «mediocre».
Un abrazo,

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Un buen retrato.

esteban lob dijo...

Desde tan lejos, alabo la cruda reflexión, eslabón inicial para que las cosas cambien, imagino.

Campurriana Campu dijo...

Desde tan lejos físicamente, Esteban. Lo que ocurre aquí es propio de los seres humanos...
En España, con esa eterna pelea entre los unos y los otros. Y así nos va.

Pedro, desgraciadamente, bueno.

Miguel, tienes toda la razón.

Sigo un poco escapada. Escaso tiempo y escasas ganas de desarrollar ideas. Esas ideas que, sin querer, fluyen por mi cabecita.

Un abrazo. Se os quiere y mucho. Este saloncito solitario agradece vuestras visitas mucho.
Té y pastas, al fondo. Cervezas y banderillas, en la nevera. Vino y canapés, en la cocina.
:)