6 de noviembre de 2016

Una entrevista

A ver qué os parece. Leedla, analizadla con calma. Si tenéis tiempo, comentadla en este saloncito.
Hay té con pastas y café recién hecho al fondo.


José María Álvarez le ha dedicado versos al amor, al deseo, a los héroes pero también a Hayek, junto a Von Mises, autor de cabecera del liberalismo, una doctrina hoy prácticamente extinta en el debate político español: "Recuerdo una mañana, recuerdo que había niebla, / y aquella librería / de viejo, en Cambridge, cerca del río; / de pronto ese volumen:/ THE CONSTITUTION OF LIBERTY. / Qué horas de dicha, de / descubrimientos, de sentirme ratificado / en tantas conjeturas...". El poeta sigue sintiéndose tan amparado por el economista autriaco como por Cavafis, Stevenson, Tennyson, Eliot, Shakespeare... cuyas obras ha estudiado y traducido al castellano. También por Borges, su gran amigo, y a quién se atrevió a enmendar un verso. Osado, dirán algunos
Un poeta hablando de política.
 
Digamos que me interesa el discurso del mundo. Pero los chanchullos que perpetran estos gobiernos actuales, y no sólo en España. Esto no me interesa. Lo que tocan lo encanallan. Dejan de lado todo lo que nos viene encima verdaderamente grave.
¿Votó usted en las últimas elecciones?
 
Yo no voto. Porque me parece que todo este tinglado está ya más o menos negociado por gente que me es muy extraña, pero sobre todo porque no he visto propuestas que no pensara que me envilecerían. Yo creo que el sistema que llaman democrático puede acaso ser el menos malo, siempre que se limite a lo que es: una forma no violenta de cambiar de gobierno. Pero en la patochada que se ha convertido... No, no deseo que me consideren uno de los suyos.
Al final, el PP ha formado Gobierno.
 
A mí me da igual la forma que tenga el Gobierno. Lo único que me importa es lo que verdaderamente sucede con ese Gobierno. Esto es: si garantiza mejor nuestras libertades, la propiedad, que es la base de la libertad, el que robe menos, el que sea más limitado y barato. Eso y poco más, se llame como se llame.
¿Cuales son los males de España?
 
España... Ya lo dijo Antonio Machado: ese pedazo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín. Goya también nos retrató muy lúcidamente.
Hemos asistido a la quiebra del bipartidismo.
 
España no tiene solución ni con bipartidismo ni con 39 partidos. Como mucho, damos para dos bloques porque el cainismo ibérico en eso es unánime. Por eso, de seguir este sistema de la democracia se debía incorporar la segunda vuelta como en Francia.
¿Cómo ve a los políticos españoles?
 
Casi todos los que tienen el poder en su mano son muy incultos, no tienen límites, ignoran las consecuencias de sus actos, qué puede o qué no puede hacerse. Demagogos de vía estrecha. Claro que teniendo en cuenta nuestra Enseñanza, lo raro es que no rebuznemos todos.
Los miembros de Podemos rehusaron celebrar el día de la Hispanidad.
 
La gente de Podemos aparte de unos obcecados, son de una ignorancia absoluta. No saben de historia y en lo poco que pueden saber...
En el balcón de una dependencia del ayuntamiento de Madrid colgaron una bandera indigenista.
 
Entonces, remontándonos a Alejandro Magno, la expansión del Helenismo fue también un genocidio porque hubo batallas y murieron persas. De todas las gestas que ha protagonizado la humanidad, la que menos víctimas ha causado es la de España en América. Ahí está el milagro de nuestra lengua, el mestizaje. ¿Que hubo violencia en la conquista? ¿Y cuándo no la hay? En la espada de Cortés, lo que brillaba era la civilización. Nosotros llevamos esa civilización a unos pueblos, a su lado, bárbaros. Sí, habían desarrollado el calendario y otras cosas, pero no tenían un Aristóteles, un Platón, ni un Santo Tomás...
Uno de los males de Occidente es la autocrítica.
 
Pero es una autocrítica perversa. Y no sólo se da en España. Europa es ya un cuerpo exangüe, incapaz de crear algo que ilusione a alguien. Como si viviera reflejada en un espejo que ha perdido su azogue. Y lo que es peor, para lo que puede venir, devoradas sus entrañas por eso que se conoce por «buenismo» y que no es sino cobardía cebada de ignorancia. Lo que era Europa, el espíritu europeo, todo lo que hemos creado, desde Grecia hasta ahora -nuestra filosofía, las libertades, el haber domesticado las religiones- todo lo hemos quemado pero no por autocrítica sino por entregarnos a lo que venga. Ya sea al mundo árabe o a cualquier demencia que se les ocurra aquí. Ahora quieren que los robots paguen la Seguridad Social...
Usted reside en París. En Francia, el conflicto con el mundo árabe parece más evidente.
 
¿Qué es el mundo árabe? Hay tantos como naciones e incluso clanes. Como dice Lawrence de Arabia la primera dificultad consiste en definir quiénes son los árabes. Para mí el problema es no digamos árabe, sino nuestro. Los yihadistas lo tienen muy claro. Su actual determinación, en muchos de ellos, es sustituir nuestras costumbres por las suyas, aniquilar nuestra forma de vida para implantar leyes que aquí habíamos dejado atrás hace mucho tiempo. No ha salido de ellos, sino que han sido municionados ideológicamente por nuestras universidades, nuestros gobiernos, esa maldita intelligentsia de Izquierda ante la que, en vez de establecer una pública batalla de ideas que los desenmascarase, los que hubieran podido hacerlo han optado perversamente por entregarles las riendas del pensamiento y de los medios económicos para llevar a cabo esa inmensa traición. Es el mismo proceso que con nuestros nacionalismos: han hecho lo que se les ha permitido hacer.
Usted sostiene que un Estado demasiado presente ayuda a la llegada de la tiranía.
 
Para mí, el Estado es el enemigo absoluto. Me maravillan algunas naciones en las que no se sabe el nombre del presidente ni del primer ministro como Suiza. Cuando un Estado crece, comienza a devorar las libertades, hasta los poros.
¿Qué queda del liberalismo en España?
 
Nada. Pero ni en Europa, ni en Francia... Hace poco, una encuesta en Francia cuestionaba a los ciudadanos si eran partidarios de un Estado más poderoso. El 70% dijo que preferían un Estado más pequeño. Pero claro, luego se les preguntaba por la privatización de las prestaciones sanitarias, de la educación... Y estaba en contra. Cuando los ciudadanos tienen que elegir entre libertad y seguridad, hasta los más sensatos se decantan por lo segundo. Por eso, el populismo -todos, no solo el Frente Nacional- cabalga a lomos del miedo. Los liberales, desgraciadamente, somos una especie en peligro de extinción.
Algunos consideran la crisis de las subprime de 2008 como un fracaso de la falta de regulación, del liberalismo.
 
Eso no es liberalismo, es capitalismo. Y el capitalismo actual puede derivar, como el socialismo, a instrumento de dominación. Capitalismo y liberalismo no van asociados. El liberalismo cree en el hombre y en su libertad y la convivencia con cuatro principios básicos. Cuando esa libertad sobrepasa sus propios límites, es otro tipo de intervencionismo.
¿Está en riesgo la libertad en España?
 
Y en todo el mundo. ¿Cree que en un país en donde puede ganar Clinton o Trump, la libertad no está en peligro? Después del 11-S, estamos todos vigilados. Y los estados son insaciables en ese control.
O sea que la amenaza no son los populismos.
 
Esos no sólo se limitarían a controlarnos. El siguiente, será abrir campos de concentración.
En Ciudadanos se dicen liberales.
Liberales no son. En España el abanico político va desde una socialdemocracia moderada, pero en algunos aspectos más intervencionista, más saqueadora que la izquierda [por los impuestos], al delirio. Pero si llevan camisetas del Che Guevara...
La verdad es que teniendo a Hernán Cortés...
 
Sí, deberían llevar camisetas de Hernán Cortés. Por lo menos era un hombre con honor. El Che era un asesino de masas. No porque hubiese ejecuciones a mansalva en Cuba sino porque disfrutaba con ellas. 
¿Por qué se sigue insistiendo en reivindicarle?
 
La enseñanza que ya no existe. Yo creo en una Enseñanza donde cada centro, por supuesto privado, pueda establecer libremente su magisterio. Porque, ¿qué más da centro privado o público si es el Estado quien dicta el programa? Y centros donde aprobar sea muy difícil, consecuencia de un profundo estudio, y donde quienes no superen las metas de cada grado se deriven a otros oficios y ocupaciones. Quiero decir: no aceptar lo inferior a esa excelencia. Y lo mismo con los profesores: contratos libres que puedan prolongarse o cancelarse según la categoría intelectual del docente. Resumiendo: centros que capaciten a una élite superior por sus conocimientos. Pero bueno, todo esto no deja de ser una fantasía.
Le llamarán elitista.
 
Es que lo soy. Creo en una sociedad en la que todos tienen las mismas libertades y los mismos derechos. Pero no creo en la igualdad. Creo en la igualdad ante la ley pero no en la igualdad social. Creo en la criba y que en lo alto de la sociedad estén los mejores. Si los profesores son mediocres, los alumnos salen mediocres y luego esos alumnos serán profesores.
Lo dice por Podemos.
 
Todos son igual de ineptos.
Se refiere continuamente al cainismo como parte del ser de España.
 
Ese pensamiento no hay quien me lo quite. Tenemos unos instintos muy arraigados. Se ha visto en la intransigencia de Pedro Sánchez.
Afortunadamente, hicimos una Transición ejemplar en muchos aspectos.
 
La gran ventaja es que hizo el cambio de régimen sin muertos. Los franquistas se hicieron el harakiri, enterraron al general y nos pasamos a un régimen democrático. En la Transición ocurre algo que es nefasto: la creación de las autonomías. Lo que hubiera sido algo sensato, que es la descentralización, ha supuesto la creación de miniestados. 
¿Y qué solución contemplaría usted?
 
Hay que ir minimizando las autonomías. Incluso suprimiendo algunas como la catalana. O todas.
Lo cierto es que Cataluña ha llegado muy lejos.
 
Lo que hay que tener en cuenta es cómo han llegado ahí. Se les ha permitido tener unos gobiernos que adoctrinan a los niños en la falsedad. ¿Por qué no se ha ido un furgón de la Guardia Civil a detener a los que votaron en el Parlament a favor de desobedecer las leyes? Lo grave es preguntarse qué va a hacer el Gobierno central. ¡Pues les va a dar más! Al menos en la II República, que ahora los ignorantes pintan tan idílica, se atrevieron a detener a Companys cuando proclamó la independencia.
Los nacionalismos, las identidades, parecen haber sustituido a las ideologías.
 
Yo desprecio todo nacionalismo. Me parece algo tribal, primitivo, propio de gente ignorante y en muchísimos casos, de una indignidad probada. Muy fuera de lo que imaginamos como Civilización. Y lo mismo las ideologías, esto es, esas ideas fijas sobre lo que es la realidad, la vida, su movimiento incesante, tantas veces ciego, pero inevitable. Uno tiene una idea del mundo, y siempre son conjeturas, que le permiten en cada momento adoptar sobre el discurso de esa realidad una postura cimentada en lo que sí debe ser bastante inmutable, que son sus principios morales, su comprensión del Bien y del Mal, de lo que puede ser mejor y lo que ha de evitarse para que una sociedad sea más afortunada.
¿Qué reformas consideraría más urgentes?
 
Aparte de lo que ya hemos hablado, hace falta una rigurosa y limpia batalla de las ideas explicando a la nación, pero con verdad, qué es, su historia, por qué ha sucedido cuanto ha sucedido... y creo que no estaría mal un serio castigo para quienes mientan.
¿Y la cultura? Ese palabro...
 
La literatura, el arte... Todo eso está moribundo. Es muy difícil que sobreviva, al menos durante bastante tiempo, luego nadie sabe si habrá un renacimiento. Pero ahora... Siempre han sucedido situaciones parecidas. Piense en la riqueza de nuestra poesía, ya desde Berceo, y ese siglo XV, y nuestro Siglo de Oro, la libertad de expresión, la imaginación. Y entonces vinieron los Borbones -me refiero a Felipe V- con sus luminosas y paternalistas ideas sobre el papel del Estado, y decidieron que había que ordenar la cultura, debía ser, entre comillas, culta y moderada, y todo se apagó y nos invadió el cartón piedra. ¿Y hoy? La producción en serie de aberraciones promocionadas por una crítica inculta y venal, y que compran muy felices estos nuevos ricos cuya sensibilidad debe estar al nivel de las cucarachas. Yo creo que la primera medida, sin la cual no veo posibilidades de renacimiento, es la supresión de toda ayuda con dinero público al arte, el cine, la literatura, que el Estado, ni ministerios, ni comunidades, aquí, ni ayuntamientos, no tenga la menor relación con todo eso. Y desde luego, como saludable, esencial y urgente, la absoluta desaparición de esa abominación del Pensamiento Correcto
Dice usted lo que piensa.
 
Me proclamo libre y en paz, respetándome a mí mismo para decirle al lucero de alba lo que pienso.
En la última entrevista que le leí mandó a sus críticos a que les sodomizaran.
 
Me arrepiento. Me pareció una solución demasiado placentera.

Fuente de la entrevista

5 comentarios:

Chaly Vera dijo...

En la espada de Cortés, lo que brillaba era la civilización. Nosotros llevamos esa civilización a unos pueblos, a su lado, bárbaros. Sí, habían desarrollado el calendario y otras cosas, pero no tenían un Aristóteles, un Platón, ni un Santo Tomás...

Claro que teniendo en cuenta nuestra Enseñanza, lo raro es que no rebuznemos todos.

Miguel dijo...

Bueno, estoy perezoso y no voy a entrar en detalle en el fondo de la cuestión, pero, aún reconociendo que tiene razón en muchas cosas, un tipo que de entrada me dice que no vota no creo que esté legitimado para criticar gobiernos o sistemas políticos.
Un abrazo,

Juan Nadie dijo...

Leí la entrevista ayer el El Mundo. Está claro que Álvarez no tiene pelos en la lengua y lo "políticamente correcto" se la suda, actitud muy sana.
Estoy de acuerdo en casi todo, excepto en lo del voto.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Es un gran poeta. Y yo también creo que hay repensar las cosas y volver a esos orígenes del liberalismo, el de verdad.
Besos.

Campurriana Campu dijo...

Me alegro de veros a todos. ¡Ya hacía tiempo!
Yo estoy prácticamente de acuerdo con vosotros. Esta entrevista ha sido duramente criticada en las redes y yo me siento cerca de los argumentos que ofrece este señor, al que no tenía el gusto de conocer.
Leeré algo de su poesía, si me lo recomienda Pedro.

Juan, sabes que si se la suda lo "políticamente correcto", a mí entonces me atrae un poquito más.

Violencia hay detrás de todo. Incluso, de lo que nos conforta hoy. Ha sido necesaria para avanzar como sociedad y para todo lo contrario.
Y la Historia la escribe quien la escribe. Cada uno con sus intereses y con sus puntos de vista. Ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos.
Recuerdo ahora a la pareja de moda Trump-Clinton y sigo pensando lo mismo.

Cansada de lo que cómodamente puedes expresar en un café sin que se te echen encima. Cansadísima.
El otro día, sin ir más lejos, me llamaron españolaza.

Pues sí. Y a mucha honra.

El asunto de no votar, esa dejadez... Eso es lo que yo también le critico.

Me alegro tanto de veros.
:)