14 de septiembre de 2010

La lechera más bonita del mundo

La lechera
JOHANNES VERMEER
óleo sobre lienzo, hacia 1658-1660
45,5*41 cm


Si habéis tenido cerca este cuadro, entenderéis que añada que nada tiene que ver con las copias que se presentan en libros, en internet, en láminas para enmarcar. Su brillo es tan especial que dan ganas de dar un beso a la imagen. Es como si de repente todo lo que está alrededor desapareciese y sólo la lechera y uno mismo quedasen frente a frente en un mundo tan ideal como el que pintaban los holandeses más tiernos. Nuestra lechera prepara un desayuno tan sabroso como sencillo. Se puede ver el exquisito tratamiento de la luz sobre su piel. Todo en este lugar retratado está en su sitio: los clavos con sus correspondientes sombras, el cristal roto de la ventana, la corteza del pan, el brillo de los recipientes, el polvo sobre el suelo, el chorro de leche que casi escuchamos si nos quedamos en silencio observando...

Si tenéis oportunidad de acercaros a Amsterdam, no dejéis de visitarla. Ella os espera.

7 comentarios:

el osorio dijo...

Yo sentí lo mismo cuando hubo la antológica de Vermeer en el Museo del Prado, hace unos seis años.

Campurriana dijo...

Parece mentira que tanta belleza pueda caber en tan pequeño cuadro. Pequeño gran cuadro.

Merce dijo...

Nunca habia reparado en el con tanta atencion. Aqui hay un monumento a "La Lechera", a las antiguas lecheras que recorrian las calles con sus carros y vendian su genero todos los dias por las mañanas. Mi madre dice, que la expresion de la mujer, la ropa, la pose... es identica a aquellas mujeres, que con mucho esfuerzo hacian aquel trabajo.

Miro el cuadro, y leo lo que dices y probablemente ella tambien sea el reflejo exacto de aquel tiempo y de aquel trabajo.

Un abrazo.

Goyo dijo...

Definitivamente fui un error decantarnos por el Museo de Van Gogh en lugar del Rijksmuseum. Eso o el error fue contar con poco tiempo (creo más bien en esto). En fin, preciosa elección, un cuadro sencillo pero sublime. Otro viaje a Amsterdam en cuanto pueda.

Campurriana dijo...

Merce, de verdad que si la ves de cerca te sorprende mucho más.

Cuando entré en la sala en la que estaba expuesta, mi mirada, sin pretenderlo, se dirigió a ella directamente...No había cuadro que llamase más la atención y eso que eran muy bellos los que la escoltaban...

Goyo, no creo que fuese un error que acudieses al Van Gogh en lugar de al Rijksmuseum. Desde mi punto de vista, por lo menos, sería también otro error que hicieses lo contrario. A mí concretamente me gustaron ambos. En el Van Gogh me encontré con un pintor que me encanta además de otros pintores que no esperaba ver allí (creo que tuve suerte con los cuadros que ahora están expuestos): Monet, Manet, Daubigny, Corot, Toulouse-Lautrec, Renoir, Courbet, Jozef Israëls, Mauve, Pissarro...y muchos más que sorprenden. A algunos no los conocía y me encantó conocerlos.

A mí me gustó mucho esta visita, Goyo. Lo que es una lástima, claro, es no tener tiempo para ver más cosas...aunque siempre hay que dejar algo para volver...eso dicen...

Goyo dijo...

Me refiero que fue un error al elegirlo porque cuando estuve había una sala completamente cerrada, varios cuadros en restauración y gente como si estuviéramos en una manifestación. En fin, me quedo con lo de que hay que volver, le daremos una segunda oportunidad y confío en que ahora me logre convencer.

Campurriana dijo...

Recuerdo que me lo habías dicho, Goyo. Espero que la próxima vez tengas más suerte y también espero que algún día el dinero del turista se valore por algo más que por dinero...

Ya sabes, control de flujos, servicio merecido, etc., etc.