19 de enero de 2014

Al hilo de..."Internet nos ha hecho más tontos"

Morteza Katouzian
Al hilo de la entrada relacionada con las redes sociales y titulada "Me borro de Facebook y de Twitter", he leído un post en un salón amigo que también me ha gustado.
Dejo el enlace aquí porque es interesante leer también los comentarios. De verdad, merece la pena hacerlo para completar algunos desarrollos del tema en cuestión.

Gracias, Joselu.

Internet nos ha hecho más tontos 

Recuerdo que en abril de 1996 en un cursillo de la Generalitat de Cataluña navegué por primera vez en internet, utilizando el buscador Altavista. No existía Google, algo difícil de imaginar. Han pasado ya dieciocho años e internet se apropiado de nuestras vidas, formando parte de ellas buena parte del día. Solo hay que ver la sobreutilización de los dispositivos móviles en todo lugar y situación, el tiempo que pasamos conectados, y la dimensión que tiene el mundo de las chorradas de corta duración en internet. Corre un post que viene a decir que internet nos ha hecho más tontos, más impacientes, más superficiales, más necesitados de estímulos que confirmen nuestro valor, tendentes a compartir nuestra intimidad dejándonos sin ningún espacio de soledad, propensos a creernos con multitud de amigos y ser unos grandes artistas utilizando los filtros de instagram y semejantes. Nos creemos en el centro de un espacio público cuando somos la inmensa  mayoría totalmente irrelevantes y solo nos prestan atención aquellos a los que también nosotros les damos a “me gusta” o comentamos sus banalidades de un plumazo muchas veces lleno de faltas de ortografía.
Yo soy docente con muchos años de carrera a cuestas, y siempre me he enfrentado a adolescentes de la misma edad, y he constatado a lo largo de los últimos veinte años la depauperación de la expresión escrita a todos los niveles, el ortográfico, el léxico, el gramatical, el de contenido de ideas, el de presentación de trabajos. Raramente hay pensamiento propio y menos expresión con cierta complejidad de alguna idea. No noto inquietudes ni el cuestionamiento de modos de vida que son ferozmente homogéneos. Los muchachos que leen son radicalmente escasos. Alguno hay. Hay una especie de aborrecimiento de la palabra escrita que no pueda ser expresada en diez palabras mal pergeñadas. Los ciclos de atención son cada vez más cortos y la capacidad de concentración es progresivamente menor. Se vive dando saltos, sin centrarse nunca en una cosa haciendo un continuo zapping. Se copia sin ningún tipo de empacho y no se percibe que copiar y pegar no es un ejercicio de pensamiento personal. Nada hay que violente más que crear una reflexión no mimetizada de lugares comunes que corren por ahí y que se distribuyen como perlas de vida a pantalla completa en las redes sociales. 
Los malos modos abundan y se extienden en los periódicos digitales. No se soporta que haya personas que expresen puntos de vista divergentes a los propios que se han recogido del amplio panel de tópicos. Los adolescentes participan de ese clima de intolerancia y difícilmente son capaces de participar en un debate escuchando razones que exponga un compañero. La incontinencia, la falta de control, el horror al silencio, la hiperactividad son síntomas de que vivimos en un mundo radicalmente diferente al de hace veinte años. Somos mucho más superficiales y frívolos, nos movemos en la espuma más externa de la realidad. No se intenta llegar más adentro, más profundamente. Todo el mundo opina sobre cualquier cosa, y lo hace con contundencia como si se fuera un experto.
Sin duda el acceso directo y fácil a la información ha sido una gran revolución y ha abierto infinidad de caminos nuevos a la sociedad del conocimiento, la ciencia y el pensamiento. Sin embargo, la expresión popular de este cambio no es esperanzadora. El hombre del siglo XXI es más unidimensional que el de un pasado no tan lejano, y, sobre todo, es mucho más superficial. No cabe duda de que la gran revolución de internet ha modificado nuestro comportamiento y nuestro cerebro que ahora se ve conectado a la máquina que es sumamente inteligente, a la vez que nosotros nos hacemos más tontos.
Supongo que siempre habrá alguien que sacará el tópico más manido de todos, el que corre por las redes sociales como el gran mantra de nuestro tiempo, y no es otro que considerar solo el tiempo presente, el único que existe, y  que el que esto escribe es un profesor aquejado de nostalgia del tiempo pasado. Y siempre habrá alguien que se sacará de la chistera un argumento adocenado como el de que “el tiempo pasado es anterior no mejor". Sin embargo, yo pienso que el ser humano tiene la posibilidad de contrastar tiempos distintos que han formado parte de su fluir vital. Hablo del tiempo anterior a internet en que éramos en general más profundos y densos. Y nos esforzábamos más en buscar la información precisa, y llegábamos a ella también. Y nos comunicábamos. Y buscábamos expresar mediante el lenguaje argumentos complejos. Y teníamos también una educación estética y nos gustaba a muchos pensar de modo individual. Ahora no digo que no exista, claro que existe. Siempre hay salvajes que se enfrentan a su tiempo. Pero la ideología de las masas que domina el mundo es desoladoramente trivial y carente de personalidad, y además está dominada por la desarticulación y la pobreza del lenguaje que se exhibe sin ningún tipo de pudor.

El ser del siglo XXI es más frágil, más inconsistente, más banal y, sobre todo, más impaciente y quiere solucionar todo con un clic que ponga a su alcance la solución a cualquier duda, conflicto o situación. Y lo hace con una arrogancia nueva y demoledora.

10 comentarios:

Juan Nadie dijo...

No, lo siento, Internet no nos ha hecho más tontos, lo que ha sí he hecho es aflorar la tontería de los que eran tontos.

Douce dijo...

Hace siete años que dejé la docencia y la decencia pero tengo la impresión que los aparatitos, las 'What's up app" o 'guasa' y demás comunicaciones están generando unas formas diferentes de maneras de pensar, de reflexionar, de aprehender, de sentir que tienen una forma 'sui generis'

Hasta en las altas esferas vivimos un 'mundo líquido' (Bauman dixit)

No me sorprende lo que dice Josele

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, no tenemos nada que decirnos mirandonos y no lo decimos delante de una maquina

Aya

Campurriana Campu dijo...

Yo creo que sí se ha perdido profundidad en todo. Los pensamientos se quedan en frases cortas, en el análisis muchas veces interesado de los demás, en esas riadas que no dan tiempo a la reflexión personal porque se desvanecen al cabo de segundos...Al cabo de segundos son palabras muertas.

Es una impresión personal, claro.
Juan, también veo sentido a lo que dices pero...digamos que no se da la misma oportunidad a la tontería que a la mediana inteligencia...
No sé si me explico.

Sergio DS dijo...

Internet, según se utilice, a hecho usar menos el cerebro y por contra alimentarlo. Sospecho que se pueden dar opciones para cualquier argumento, pero sin duda es una gran herramienta, sino no estaría aquí ahora.

Buena semana.

Campurriana Campu dijo...

Sergio, no lo critico como herramienta. Critico el modo de uso que hacemos de ella. Algo que debiera ser una fuente inagotable de recursos interesantes, se está convirtiendo en lo que a muchos les interesa: una máquina para lavar y calentar cerebros.

Jota Ele dijo...

Yo no lo habría expresado mejor.

Uno de los artículos más interesantes que he leído últimamente.

Estoy en parte de acuerdo con Juan Nadie. Y lo estoy en parte porque el problema de la tontería y tontos es más profundo que el mal uso de Internet. Sobre todo, por un sistema de formación y educacional que asola a los niños y jóvenes.

Una entrada muy interesante, Campu.

Besos.

ripley dijo...

yo que no tengo el diccionario de la RAE lo consulto mucho por internet, así como la prensa y cosas que en general me aportan conocimiento. no, no es la herramienta, es el uso, como todo en esta vida.

¿recuerdas la tv de cuando eramos niños? sigue existiendo el aparato pero ahora se usa para desparramar basura.

en cuanto a las redes sociales estoy en contra por principios, como de los buasap que por cierto tiene un rival español de nombre Spotbros que utiliza el mismo codigo de encriptacion que la nasa y al cabo de un tiempo se borran las conversaciones, no queda ningun rastro en ningun lugar. ayer lei que una nueva aplicacion elimina los mensajes una vez leidos aunque estos quedan en el ciberespacio. buasap es un coladero de informacion a la vez que una tontuna. Y crea adicción. no puedo entender que le ve la gente a comunicarse con caracteres capados cuando es mucho mas bonito hablar. y ademas cuesta lo mismo.

besos

Juan Carlos dijo...

Creo que Juan Nadie lo ha expresado perfectamente. No es problema de la herramienta si no del que la usa sin saber cómo usarla.
Salu2

Rhamnus dijo...

Internet es la fuente del futuro que viene, que está al llegar. Si es para lo bueno o lo malo dependerá del criterio que cada cual use, con lo que ahí no opino, pero lo que tengo claro es que nos está cambiando la vida de una forma vertiginosa