20 de abril de 2014

Escribiendo...


Ya casi me había acostumbrado a la falta de caricias, de besos, de encuentros en definitiva. Ése era el momento tan temido en una relación duradera. Inevitable, como las arrugas que invaden los cuerpos que sobreviven los días.

5 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Es triste que sea así, pero casi siempre pasa.
Besos.

Ripley dijo...

Cierto. En este caso como en todos valdrían los temas de tus etiquetas.

besos

Jan Puerta dijo...

Acostumbrarse a ser feliz, dicen que no es bueno. Aunque uno siempre debería de pensar en lo vivido como aprendizaje. También lo dicen por ahí.
Un abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Ese "ya casi" destila sorpresa agradable.

Besos.

Campurriana Campu dijo...

Pedro, no debiera ocurrir pero...c'est la vie ! (caprichosa tantas veces)

Ripley, siempre hay que seguir acariciando. Aunque sea a uno mismo...(y no está nada mal tampoco ;) )

Jan, la felicidad es un estado tan...tan ilusorio...Me acordé de ti estos días. Espero que Chile vuelva a la calma...Otro abrazo para ti.

Toro, nunca dejo nada cerrado. Para negrura existencial, la tuya... ;)