1 de febrero de 2015

Sobre la soberbia de los políticos y su alejamiento de la realidad





Siempre lo he pensado. Es fácil criticar a esta gente que nos gobierna; ya sea desde las instituciones bancarias, desde el Gobierno, desde las administraciones o desde el lugar más recóndito que podamos imaginar...
Una vez estaba tomando el aperitivo en una terraza de cierto nivel, en un pueblo que se encuentra a las afueras de La Coruña, y descubrí (y confirmé también) lo alejados que están de nosotros estos personajes (les llamo personajes porque no me sale llamarles personas). Ellos son así, precisamente, por ese alejamiento de la realidad que sufren o disfrutan.

De hecho, si lo pensamos, cada uno de nosotros vive en una realidad diferente. Pero, claro, algunas realidades son más diferentes que otras...

Dejo aquí la columna de Rosa Montero que acabo de leer. 
Disfrutad y aprovechad el domingo, navegantes.

Por cierto, ¿alguien ha visto la serie de la que habla (Borgen)?...




Esos pobres políticos


El político no tiene tiempo para nada. Además de estar perpetuamente agotado, pierde todo contacto con la realidad


Aprovechando la gripe anual me he visto de una tacada los últimos capítulos de la primera temporada de la serie Borgen; no sé si la fiebre habrá distorsionado mi atención, pero me han parecido fascinantes. Borgen es esa producción danesa que narra la llegada a la jefatura de Gobierno, por vez primera en la historia del país, de una mujer que, perteneciente a un partido minoritario, alcanza el puesto casi por carambola y ha de gobernar en coalición. Se empezó a emitir en 2010 y justo un año después llegó de verdad al cargo la primera danesa, también inesperadamente y en minoría: la guapa y muy rubia Helle Thorning-Schmidt, la misma que provocó el ataque de celos de Michelle Obama al hacerse sonrientes selfies con el presidente de Estados Unidos en el entierro de Mandela.
Pero el valor de la serie no tiene que ver con esta coincidencia ni estos cotilleos. Lo que me ha impactado es la sencillez carente de estridencias (salvo un personaje que es un verdadero miserable, no hay gente muy buena ni gente muy mala, no hay grandes conspiraciones ni tremendas corrupciones) con la que refleja de manera demoledora cómo el poder te cambia, te empobrece y te enajena. La protagonista llega al cargo de primera ministra entre otras cosas por su frescura, por su veracidad, por su falta de fingimiento, por su genuino anhelo de mejorar la sociedad danesa. Pero basta con que pase un año, sólo un año, para que esa mujer se haya traicionado a sí misma innumerables veces. Con dolor, con inmenso sufrimiento, porque no es una cínica; pero con una evidente pérdida de contacto con la realidad. Cuando están preparando el discurso de apertura del nuevo año parlamentario, su jefe de comunicación le pregunta exasperado: “Pero ¿qué política quieres hacer? ¿Qué quieres hacer como primera ministra, además de mantenerte en el poder?”. Y ese es el quid de la cuestión: en tan sólo 12 meses, la lucha feroz por el mantenimiento en el poder parece haberse convertido en casi el único juego que es posible jugar en Borgen, que es como llaman a su palacio de Gobierno, a La Moncloa danesa. La soberbia es la madre de errores garrafales y el caldo de cultivo para la necesidad de adulación de casi todos los políticos.

Acabo de leer, precisamente, un ensayo interesantísimo sobre este mismo tema: Las leyes del castillo, de Carles Casajuana (Península), un diplomático de carrera que ha trabajado en La Moncloa y ha visto muy de cerca los engranajes del poder. Casajuana nombra algunos de los graves problemas que padecen los políticos; el primero, el de la pura incompetencia. “Creemos que, porque son poderosos, los gobernantes tienen más capacidad que los demás para dirigir los asuntos públicos. Pero no siempre es así. (…) Los gobernantes, de media, no poseen un talento especial para gobernar. Poseen únicamente un talento especial para alcanzar el poder y conservarlo, que no es lo mismo”. Y cita una frase genial de Bioy Casares: “El mundo atribuye sus infortunios a las conspiraciones y maquinaciones de grandes malvados. Entiendo que se subestima la estupidez”.

Por añadidura, y esto es esencial, importantísimo, y se ve claramente en Borgen, el político no tiene tiempo para nada. Vive una vida ri­dículamente cargada de trabajo y de compromisos, una agenda tan extenuante y delirante, en fin, que no duerme, no piensa, no lee, no habla con sus hijos, con su cónyuge, con su familia, no pisa la calle, no hace nada, en fin, de lo que hacen el resto de los humanos. Además de estar perpetuamente agotado, pierde todo contacto con la realidad. Un cansancio que fomenta otro grave error, según Casajuana, y es que “cuanto más poderosa se siente una persona, más fácil es que, en vez de meditar cuidadosamente sus decisiones, saque conclusiones precipitadas de la información de que dispone, aunque sea incompleta. (…) Tiende a pensar que, si ha sido elegida para el puesto, es que vale para ello”. Esa soberbia, avivada por la falta de tiempo, es la madre de errores garrafales. Y además es el perfecto caldo de cultivo para la necesidad de elogio y adulación que casi todos los políticos sienten, según Casajuana, en mayor o menor medida. Y cita a La Rochefoucauld: “A veces imaginamos que detestamos la adulación. Pero en realidad sólo detestamos la manera en que nos adulan”.

Borgen y Las leyes del castillo te hacen sentir pena por los políticos. No me refiero a los corruptos, a los grandes canallas, sino al que entra en la gestión pública lleno de buenas intenciones y a los pocos meses cae en una orgía de trabajo embrutecedora que sólo le deja tiempo para dedicar todas sus energías a mantenerse en el sillón. Pobres políticos, sí, pero sobre todo pobres de nosotros, condenados a ser dirigidos por estos enfermos. No sé, algo habría que hacer, prohibirles trabajar más allá de las siete de la tarde, mandarlos a casa el fin de semana, echarlos obligatoriamente cada tres años. No parece fácil escapar de esta trampa. “Creo que con el tiempo mereceremos no tener Gobiernos”, dice Borges, citado también por Casajuana.

@BrunaHusky

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www.rosa-montero.com

6 comentarios:

Juan Nadie dijo...

"Creo que con el tiempo mereceremos no tener Gobiernos."
Creo que Borges era demasiado optimista en este caso.

Douce y el Náufrago dijo...

Campu

Digo yo que estoy harto de Política y esta tarde, voy, abro un librito, preparo la impresora para colgar en el blog una 'tuerka' del tal Iglesias: "Hasta siempre, Comandante Chavez..." y luego me arrepiento.

Menos mal que Berta me mira y me indica que es la hora de ir a tomar vientos...

Buen domingo, aunque frío

Campurriana Campu dijo...

Juan, soy de las que pienso que a lo mejor no los necesitamos para nada.
En fin.

Nau, haces bien en ir a tomar vientos. Es lo que toca cuando la polític-UCHA lo invade todo.

Felices sueños.

Jota Ele dijo...

Tanto hacía que no me pasaba por tu saloncito, Campu, que he decidido enmendar mi gran pcado, en primer lugar haciendo un acto penitencial:

Yo confieso ante Dios Todopoderoso
y ante ti, amiga, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión, sobre todo de omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a ti, queridísima amiga, que intercedáis por mi ante Dios, nuestro Señor.
Amén.

Como penitencia, me he impuesto leer integramente todas tus entradas que me daba mi monitor, incluidas las maravillosas canciones de Mari Trini, Camilo Sesto, etc. Penitencia que, por otra parte, ha resultado ser de lo más placentera, como siempre y ello sin necesidad de la utilización de cilicios u otros sacrificios.

Y sobre tu entrada de hoy, de acuerdo en lo sustancial. Claro que, conviene no generalizar. En política, como en botica, hay de todo. Puedo garantizarte que hay políticos que merecen mucho la pena aunque hayan otros que...

Mejor no hablar.

Besos, Campu. ¿Sabes? Ahora me doy cuenta que yo también te echaba de menos.

Ripley dijo...

Si es que lo que no consigas tu...Aquí me tienes empezando a escribir a eso de las 5:49. Es mi segundo día consecutivo sin acostarme y me pones a pensar ¡hombre por Dios!.

Tenía intención de comentar sin leer a Rosa pero al final y por no hacer un feo a Jota Ele, -me alegra saber de él y lo sabe-, he sido débil y ha podido mas la curiosidad, total yo no pienso ponerme ninguna penitencia, el caso es que he arrastrado mis cansados ojos por sus letras y en esencia estoy de acuerdo pero el mérito tan obvio no es suyo sino de los politimierdas de todos lados y colores. No sabía nada de Dinamarca desde el 5 a 0 que les metimos en el mundial de México con cuatro goles del Buitre.

El nivel intelectual de quienes mandan y de los que se oponen a los primeros es lamentable. ¡Pero si algunos no es que lo inflen un poco sino que se lo inventan directamente!, sí me refiero al C.V.

Atención pregunta general en el Parlamento, que levanten la mano todos los que sepan quien fue Guzmán el Bueno por ejemplo, o mas recientemente si alguien conoce la nacionalidad del asesino de Trotsky o incluso algo tan cercano en el tiempo como la tortura y el posterior "despellejamiento" en vida y posterior desaparición del cadáver, ¡mira de esto no se dice nada en la ley de memoria historica!, de Andreu Nin a manos de sus camaradas. En esta España nuestra, hay gentes que no han hecho nada, ni bueno ni malo sino simplemente "estar" en política. Se jubilan sin haber trabajado un solo día en la empresa privada. Una vez leí en algún lugar que no recuerdo una frase: "Ellos han pasado por la universidad pero la universidad no ha pasado por ellos" ¿Acaso saben, cuando hablan de él, que el Derecho Internacional está basado en Francisco de Vitoria? ¿Y como se llamaba el primer occidental que probó primero y luego introdujo en Europa, el tabaco? ¿Conocerán la historia del piloto desconocido que murió en brazos de Cristóbal Colón a quien rebeló la ruta para llegar a América? Eso explicaría que cuando arribó a Cuba encontrara objetos del viejo mundo y niños ¡rubios!.

Por cierto si vas un día de verano a un tanatorio no te extrañe ver seres en chanclas y bermudas, te lo digo yo que he ido muchas veces a llevar flores, lo que no sabía es que en un entierro esos que tienen mas poder que nadie saquen su móvil y se hagan una foto. Es el fin de la civilización, hazme caso.

Ya he visto el comentario del tipo que al tiempo que dice que "respeta" nos pone a caer de un burro, en una entrada anterior. A mí hace muy poco una progre muy progre o sea comunista se ha dedicado a borrar todos mis comentarios de su blog. ¿El motivo? pues que terminaba su entrada con un pie de foto con un texto que decía tal que así: "menos curas y mas cultura", evidentemente de no ser por los monjes no tendríamos cultura alguna y se da la circunstancia que se lo hice saber pero estos comunistas cuando algo no les gusta te mandan a Siberia. Lo mas increíble del caso es que hasta ese entonces yo era una persona estupenda y etc. Un tío mío al que no conocí lo asesinaron los rojos en Paracuellos ¿su delito?, era sacerdote.

Es célebre la frase del intelectual Manuel Azaña durante la sangrienta represión de Casas Viejas: "Ni heridos, ni presos, tiros a la barriga". La pregunta es ¿por que no mandó Garzón investigar estos crímenes contra la humanidad?

Me está empezando a doler la cabeza, creo que me voy a dormir.

Besos

Campurriana Campu dijo...

Jota Ele, me alegro de verte por aquí. No estás obligado a nada, lo sabes...soy una amiga que dejo libertad a los amigos, como tiene que ser...

;)


Ripley, ¡menuda lección de madrugá!
Muy interesante, por cierto.
Respecto a la progresía, poco más que decir...
En fin.