1 de marzo de 2017

Últimas impresiones y recuerdo de que sigo viva...




Siento como los días pasan y nos enseñan con su sutil forma de enseñar. Puede parecer brusca la manera pero no lo es. La vida es algo que, paradójicamente, pasamos por alto en numerosas ocasiones; en la mayoría, diría yo... Ahora estoy escribiendo para mí. Para ver, si escupiéndolo todo, encuentro el sentido a estos viajes, a estos destinos. A los orígenes que nos arrojan, como arrojan los animales más independientes a sus pequeños vástagos. 
Ya no me liberan las mismas cosas que antes. Es más: veo tantos absurdos en las supuestas necesidades y admiraciones que nos rodean, que cada vez me siento más alejada de este mundo en el que vivimos rodeados de cosas y más cosas, ignorancias y más ignorancias. Me libera un paseo junto al mar, un atardecer dorado que sorprende en pleno invierno, una escapada a la montaña, un escondrijo de mantas y calor. Y el frío de las mañanas que dan la bienvenida al nuevo día en un halo de esperanza. Y la luz, la lluvia e, incluso, esa oscuridad serena. Y, sobre todo, las personas a las que quiero con locura. Para mí, lo realmente importante. Lo más cerca que estaré nunca del sentido de esta existencia que nos acuna a su antojo.

No quiero más porque lo quiero todo.

5 comentarios:

Maribel dijo...

Pues creo que te estás centrando en lo que de verdad importa.
Los viajes más importantes son los que hacemos hacia el interior, solo que los estados resultantes de esos paseos no se comparten en Facebook, ni se fotografían para subir a Instagram...
Recuerda que ahí fuera "todo es vanidad". Cuídate y rodéate de serenidad. La belleza existe y el que se muestre o no solo depende de nuestra mirada.
Besos

Campurriana Campu dijo...

Ahí fuera, todo es vanidad. ¡Cuánta razón en tus palabras, Maribel! Necesitamos absurdamente de la admiración de los demás, del aplauso fácil y del éxito efímero. De lo efímero, sólo conseguiremos también algo efímero y sumamente desesperanzador.

Me quedo con los viajes al interior de nosotros mismos. Y de los que queremos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay que refugiarse en unos pocos corazones. Y en el mar, claro.
Besos.

esteban lob dijo...

Ya ganas con pensar y sentir así, Campurriana. Hay quienes se pasan la vida sin saber ni querer salirse de aquella feria de vanidades.

Un beso.

Campurriana Campu dijo...

Hay que saber, principalmente, Pedro, refugiarse en uno mismo.

Esteban, creo que me iré sabiendo algo y no sabiendo tanto...