2 de enero de 2018

Entrando en 2018...



Y siempre entro con vértigo en los años que se estrenan con todo lujo de luces, música y lentejuelas. Con el vértigo que suponen ciertas certidumbres pesimistas. Podría ser también realista, pero mi realismo se acerca actualmente al pesimismo más literario y, ¿por qué no decirlo?, al pesimismo más hermoso desde el punto de vista de la poesía amarga.

Así es Campurriana. Así es este saloncito que invita hoy, aunque no lo parezca por el fragmento depositado, a quemar todo aquello que consideremos tóxico en nuestras vidas.

1 comentario:

Matías dijo...

Feliz 2018, al menos vamos a intentarlo.