Una película durísima, entrañable, dulce como el chocolate dulce y amarga como el amargo.
Deliciosos momentos de emociones intensas, sosegadas a veces, que forman un todo tan real como la vida que tocamos fuera de las salas de cine.
Esas miradas....esas miradas me han tocado la fibra porque recuerdan a otras cercanas.
Los diálogos, los pensamientos, la enfermedad, el orgullo, la culpa, EL AMOR.
Caminando entre los protagonistas he podido sentirlos muy cerca. He entrado y salido de las habitaciones de la casa como huésped silencioso, observador hasta la saciedad.
He sufrido e, incluso, sonreído con ellos.
Al final, y sólo al final, la foto de la vida. Miles de momentos en uno.
TOTALMENTE RECOMENDADA. Al que le guste ver realidad en el cine, claro...

la veremos en cuanto sea posible
ResponderEliminarFernando, es muy dura. Elige el día...
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